Recorridos por Dinaup, uno por cada tipo de negocio. Cada uno se narra solo, con voz. Elige por dónde empezar.
Un día entero de trabajo —facturas, banco, contabilidad, ficha 360, equipo e IA— dentro de una sola plataforma.
La pyme que lo llevaba todo en la cabeza, por fin sobre rieles.
Todos esos Excel sueltos, centralizados sin tocar tu programa.
La IA que ayuda al humano, no que lo reemplaza.
Cómo funciona el fichaje: tres piezas, un botón y la cuenta por solape.
Tutorial para gente de nóminas: el catálogo de conceptos, los totales derivados y el asiento que se cuadra solo.
Tu agente responde las consultas de clientes con tus datos delante. Sin pedirte el correo.
Formación: un mes de arriba abajo, la raya azul, la liquidación de veintitrés facturas — y las tres cosas que la ventana no hace.
Cómo cada pieza encuentra su ficha por versión y tipo, recibe sus referencias y se mantiene al día sola.
En un escandallo cabe todo, también tus horas. Cada uno guarda el precio que pagaste tú, ese día.
Comercial: sale de la ficha con los datos puestos, se firma en el móvil sin instalar nada, y cualquiera puede comprobarlo después.
Los cinco pasos, en orden: el documento con sus preguntas, el tipo y su relevancia, cómo aparece solo en cada ficha, el envío y la aceptación.
Comercial: el asiento no se teclea, nace de la factura que ya tenías. Y como Dinaup tiene los dos lados, puede decirte dónde tu contabilidad no cuadra con lo que te deben.
El asiento línea a línea, y la ficha de la que sale cada una: entidad, categoría, impuesto, retención, inmovilizado y ejercicio. Cinco fichas y ya está.
Comercial: la hoja de cálculo aparte deja de tener sentido. La dotación se ve entera antes de escribirse, prorrateada por meses y con tope.
Una sola ficha con tres bloques: lo que cuesta, lo que dura y a qué cuentas va. Con la cuota calculada término a término, y el paso de la baja que casi siempre se olvida.
Un precio que ayer era otro. Clic derecho en el nombre del campo: quién lo cambió, cuándo, y qué había antes.
Dónde vive tu negocio: datos, servidor y archivos por duplicado, en varios países y varias empresas. Replicar esto sería casi imposible.
Con el cliente en pantalla, el pedido sale sin soltar el teclado. Y las tres teclas que no responden.
De los seis marcadores, dos traen lista. Esa lista es el trabajo de hoy; los otros cuatro solo cuentan.
Opera lo que tú ves. Y al cerrar la ventana no queda nada, salvo el gasto.
No adivina nada: resta lo que tienes del techo que pusiste tú.
El documento es una plantilla tuya: lo que no escribas en ella, no sale impreso. Tampoco el QR.
La dirección es el filtro: se comparte pegándola. Casi todo lo que filtras viaja dentro.
Un minuto por idea, en vertical. Lo que resuelve Dinaup contado en el tiempo que tardas en tomarte un café.
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